jueves, 24 de octubre de 2013

Desarrollo sostenible,Colombia con mas diversidad del mundo, Agroecosistemas, Nicho Ecologico

Desarrollo sostenible
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Las centrales térmicas solares de torre utilizan un recurso natural como el sol, y son por tanto una fuente de energía renovable. De izquierda a derecha las torres de las centrales PS10 y PS20.
Los términos desarrollo sostenible,[1] desarrollo perdurable,[2] y desarrollo sustentable,[3] se aplican y se colocan al desarrollo socioeconómico, y su definición se formalizó por primera vez en el documento conocido como Informe Brundtland (1987), fruto de los trabajos de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada en Asamblea de las Naciones Unidas en 1983. Dicha definición se asumió en el Principio 3º de la Declaración de Río (1992). Es a partir de este informe cuando se acotó el término inglés sustainable development, y de ahí mismo nació la confusión entre si existe o no diferencia alguna entre los términos desarrollo sostenible y desarrollo sustentable. A partir de la década de 1970, los científicos empezaron a darse cuenta de que muchas de sus acciones producían un gran impacto sobre la naturaleza, por lo que algunos especialistas señalaron la evidente pérdida de la biodiversidad y elaboraron teorías para explicar la vulnerabilidad de los sistemas naturales (Boullón, 2006:20).
La única diferencia que existe entre desarrollo sostenible y desarrollo sustentable es que el desarrollo sustentable es el proceso por el cual se preserva, conserva y protege solo los Recursos Naturales para el beneficio de las generaciones presentes y futuras sin tomar en cuenta las necesidades sociales, políticas ni culturales del ser humano al cual trata de llegar el desarrollo sostenible que es el proceso mediante el cual se satisfacen las necesidades económicas, sociales, de diversidad cultural y de un medio ambiente sano de la actual generación, sin poner en riesgo la satisfacción de las mismas a las generaciones futuras. El desarrollo sostenible se basa en 3 factores principalmente: sociedad, economía y medio ambiente. En el informe de Brundtland, se define como sigue:
Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.[4]
Meet the needs of the present generation without compromising the ability of future generations to meet their own needs.[5]
Comisión Brundtland: Nuestro Futuro Común (Comisión del Desarrollo y Medio Ambiente citado en Ramírez et al (2004): 55)
El ámbito del desarrollo sostenible puede dividirse conceptualmente en tres partes: ecológico, económico, y social. Se considera el aspecto social por la relación entre el bienestar social con el medio ambiente y la bonanza económica. El triple resultado es un conjunto de indicadores de desempeño de una organización en las tres áreas, pero que tiene cuatro dimensiones básicas:
  • Conservación.
  • Desarrollo (apropiado) que no afecte sustantivamente los ecosistemas.
  • Paz, igualdad, y respeto hacia los derechos humanos.
  • Democracia.
Se deben satisfacer las necesidades sociales y de la población, en lo que concierne a alimentación, vestimenta, vivienda, y trabajo, pues si la pobreza es habitual, el mundo estará encaminado a catástrofes de varias clases, incluidas las ecológicas y las humanitarias. Asimismo, el desarrollo y el bienestar social, están limitados por el nivel tecnológico, los recursos del medio ambiente, y la capacidad del medio ambiente para absorber los efectos de la actividad humana.
Ante esta situación, se plantea la posibilidad de mejorar la tecnología y la organización social, de forma que el medio ambiente pueda recuperarse al mismo ritmo que es afectado por la actividad humana, para de tal forma evitar un déficit de recursos.
En resumen, el desarrollo sostenible o sustentable es un concepto desarrollado hacia el fin del siglo XX, relativo al interés público en que se permita el crecimiento económico y el uso de los recursos naturales a nivel mundial, pero teniendo muy en cuenta los aspectos medioambientales y sociales globales, para que en el largo plazo no se comprometa ni se degrade sustantivamente ni la vida en el planeta, ni la calidad de vida de la especie humana.

El principal reto de la agroecología es el diseño de agroecosistemas sostenibles, obteniendo sistemas con características de un ecosistema natural y al mismo tiempo mantener una cosecha deseable, o sea, mantener el recurso base del cual se depende, aportando un mínimo de insumos artificiales externos al sistema de producción, manejando las plagas y enfermedades mediante mecanismos internos de regulación y al presentarse las perturbaciones ocasionadas por las prácticas de cultivo y la cosecha, el sistema debe tener la capacidad de recuperarse (Gliessman, et al., 2007). Un ejemplo de esta clase de sistemas son los agroecosistemas tradicionales.
Los agroecosistemas tradicionaless ofrecen innumerables alternativas de prácticas agrícolas realmente sostenibles y su estudio puede contribuir al desarrollo de prácticas de manejo ecológicamente sanas, esto debido a lo siguiente: 1°. Están basados en la siembra de una diversidad de cultivos y variedades, generalmente en forma de policultivos; 2°. Maximizan la seguridad de las cosechas usando bajos niveles de tecnología; 3°. Poseen un limitado impacto ambiental y se adaptan bien a las condiciones locales; 4°. Contienen cultivos variables y adaptados, como también parientes silvestres de los cultivos; 5°. No depende tanto de insumos externos como los plaguicidas, fertilizantes y la irrigación artificial; 6°. Hacen un uso amplio de recursos renovables y disponibles localmente; 7°. Poseen un reciclaje de nutrimentos, por ejemplo, el compostaje; 8°. Conservan diversidad biológica y cultural; 9°. Usan la producción para satisfacer primero las necesidades locales; 10°. Son relativamente independientes de factores económicos externos, y 11°. Están construidos sobre el conocimiento y la cultura tradicional (Gliessman, 2002; Gliessman, et al., 2007).

Muchos agroecosistemas tradicionales latinoamericanos son sistemas pequeños, separados geográficamente, ocupando una variedad de nichos ecológicos (Altieri, s/a). Comunidades campesinas e indígenas de México, utilizan diversas formas de agricultura tradicional para la obtención de productos y benéficos de uso diario. Entre las estrategias más comunes se pueden citar: multicultivos, en los que se siembra en un mismo terreno, diversas variedades del mismo cultivo; agrosilvicultura, en la que cultivos y árboles se siembran juntos; y los policultivos, una forma más compleja de cultivos en la cual se desarrollan juntas, un gran número de plantas distintas que maduran en momentos diferentes.

Los agroecosistemas son espacios importantes en donde se realiza una domesticación y adaptación de especies arbóreas y arbustivas, al igual que de variedades, razas e individuos, debido a lo cual se tiene una gran variabilidad genética

COLOMBIA, UNO DE LOS CINCO PAÍSES CON MÁS DIVERSIDAD DEL MUNDO

Tiene más de 56 millones de hectáreas de bosques y 988.000 kilómetros de mar territorial. Sin embargo, una hectárea de selva desaparece cada minuto.
Como resultado de su ubicación ecuatorial y de la diversidad climática y topográfica, Colombia posee una gran oferta ambiental en recursos forestales, hídricos y de biodiversidad que son el sustento de la producción nacional y de la multiplicación de usos del territorio.
Nuestro país ocupa el primer lugar en diversidad de aves, el segundo en diversidad de plantas y reptiles, el tercero en anfibios y el cuarto en mamíferos.
Para garantizar la conservación de toda esta riqueza, se creó el Sistema de Parques Naturales, que ocupa el 10 por ciento del territorio, distribuido en 49 áreas protegidas, en donde se encuentra una muestra representativa de todos y cada uno de los ecosistemas y paisajes de la geografía nacional.
Para Martha Liliana Perdomo Ramírez, actual directora del Jardín Botánico José Celestino Mutis, "en cuanto a biodiversidad, Colombia posee una de las mayores concentraciones de especies por unidad de área en el mundo, sustentando un potencial de "mercados verdes" en ecoturismo, fauna, productos maderables y no maderables del bosque y productos agroecológicos"
Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente opina que "Colombia tiene entre 45.000 y 55.000 especies de plantas y, en cuanto a vertebrados, se ubica en el tercer lugar en el ámbito mundial, con 2.890 especies"
Agrega que, de las 1.721 especies de aves que hay en el país, "entre 55 y 60 son endémicas, es decir, exclusivas de Colombia. Esta gran riqueza también incluye 205 especies de reptiles; 3.000 de mariposas y cerca de las dos terceras partes de las 3.000 especies de peces de Suramérica."
Los parques son verdaderas fábricas de agua y protegen los nacimientos de las más importan-tes estrellas fluviales del país. De ellos depende el abastecimiento de agua potable de muchas de nuestras ciudades y, en forma directa, del 31 por ciento de la población colombiana y del 50 por ciento de manera indirecta.
Sus áreas protegidas incluyen el 12 por ciento de los refugios húmedos y secos de Latinoamé-rica, cinco de las seis estrellas hidrográficas del país y más del 62 por ciento de los nacimientos de los acuíferos nacionales. Así mismo, protege el 7 por ciento de las lagunas y ciénagas naturales y contiene un 20 por ciento de los recursos hídricos que abastecen de energía eléctrica del país.
Quiénes destruyen el medio ambiente
Para la directora del Jardín Botánico José Celestino Mutis, "los desordenados procesos de uso y ocupación y las malas prácticas ambientales, han degenerado una degradación sistemática y progresiva de los ecosistemas".
Según su opinión, las principales causas de este dramático daño a la ecología tiene que ver con la ampliación de la frontera agrícola hacia lugares ambientalmente sensibles, la siembra de cultivos ilícitos, los insostenibles procesos de urbanización, los retrasos en la infraestructura de saneamiento básico, los sistemas de producción contaminantes, la ocupación ilegal de áreas de protección, la extracción desmedida de recursos naturales, y la falta de control por las autoridades competentes.
Alberto Gómez Mejía, abogado ambientalista, director de la red de jardines botánicos de Colombia y del Caribe, opina que "la destrucción del bosque natural de Colombia es un verdadero genocidio".
Agrega que por causas muy diversas como la inequitativa distribución de la riqueza, la ampliación de la frontera agrícola, la ineficiencia de la industria forestal y las actividades de los narcotraficantes, "estamos perdiendo el patrimonio natural de los colombianos. Ya tenemos el impresionante registro de 2.500 plantas en peligro de extinción".
Gómez Mejía acaba de recibir de manos de la princesa Ana de Inglaterra el premio Whitley Adward.
¿Qué se esta haciendo?
Considerando la importancia de los bosques naturales y plantados, por su valiosa biodiversi-dad y la contribución al desarrollo económico y social, a través de la generación de bienes y servicio, el Gobierno Nacional también ha asumido un decidido compromiso para impulsar el sector forestal.
Es por esto que, dentro del Plan Nacional de Desarrollo Hacia un Estado Comunitario se están aplicando acciones de conservación, manejo, uso y restauración de bosques, ordenación de las reservas forestales, cuencas hidrográficas, establecimiento de plantaciones protectoras y comerciales, así como del encadenamiento forestal productivo.
La meta para este cuatrienio es reforestar y manejar coberturas forestales con fines protecto-res en 120.000 hectáreas. Actualmente llevan 50.837 hectáreas reforestadas en áreas abastecedo-ras de agua a acueductos veredales y municipios, como estrategia para reducir la vulnerabilidad hídrica que presentan cerca de 300 municipios.
Los jóvenes y niños son una población ecológicamente potencial para el jardín Botánico José Celestino Mutis. Pueden acceder al programa Aula Cátedra Ambiental, que busca beneficiar a niños, niñas y jóvenes mediante el desarrollo de procesos pedagógicos continuos que fortalezcan los currículos de las instituciones educativas.
La idea es que los saberes construidos en el aula de clase puedan aplicarse en el entorno y, a su vez, a la transformación de una cultura que favorezca la conservación de la biodiversidad del Distrito capital.
"Necesitamos un mayor compromiso de todos los colombianos con el entorno –afirma categóricamente el abogado ambientalista Alberto Gómez Mejía–. Esto empieza por fortalecer a los organismos de investigación de nuestra biota (flora y fauna) y la difusión de la información científica.
"Hay mucho ecologismo y más bien poca ecología; el sector privado tiene que involucrarse mucho más en los esfuerzos institucionales y privados, en la preservación del medio ambiente", añade Gómez y concluye que los niños conocen los elefantes, los leones y las jirafas africanas, pero desconocen los pecaríes, los chigüiros y los zahinos colombianos.

El agroecosistema o 'ecosistema agrícola' puede caracterizarse como un ecosistema sometido por el hombre a continuas modificaciones de sus componentes bióticos y abiótico, para la producción de alimentos y fibras. Estas modificaciones afectan prácticamente a todos los procesos estudiados por la ecología, y abarcan desde el comportamiento de los individuos, tanto de la flora como la fauna, y la dinámica de las poblaciones hasta la composición de las comunidades y los flujos de materia y energía.
Como es un proceso generador de cambios intensos, la generación de agroecosistemas es el fenómeno más ampliamente extendido, si comparamos el resto de las acciones humanas que modifican el ambiente, el agroecosistemas es el que afecta a la mayor superficie del globo terráqueo. Según estimaciones, más de la mitad de la superficie de la corteza terrestre ha sido destinada a la práctica de la agricultura (12%), la ganadería (25%) o la plantación de bosques artificiales (15%).
El mayor impacto de esta generalización y expansión de los agroecosistemas en el mundo ha sido la partición de los hábitats naturales en un primer momento y el consecuente aislamiento por fragmentación, descrito por Wilcox en 1980. Las consecuencias biológicas de la fragmentación es que este nuevo proceso se comportan como islas biogeográficas que son incapaces de sostener la misma cantidad de especies que contenían originalmente cuando estaban contiguos unos con otros. A partir del proceso de fragmentación la diversidad biológica disminuye drásticamente. Con el tiempo estas islas también desaparecen por la falta de control estatal, generándose agroecosistemas puros, generalmente herbáceos, allí donde en el pasado fueron bosques o estepas.
La ética ecológica de la agricultura reside en la destrucción del ecosistema prístino, y de la diversidad biológica en pos de sistemas agrícolas para unas pocas especies que el hombre denomina especies útiles. Estos agroecosistemas no son sustentables energéticamente, desde el advenimiento de la era de los combustibles fósiles, el balance energético sería posiblemente nulo si se midieran las diferencias kilocalóricas, empleadas en la agricultura, y las kilocalorías obtenidas. Es factible que sin combustibles fósiles muchos serían abandonados de tener que producir en economía solar.
Estos agrosistemas pueden clasificarse en diversos tipos:
  • pastoriles: cuando lo que se utiliza es la biomasa vegetal para alimentación de ganado, es allí cuando hablamos de sistemas agropecuarios.
  • silvícolas: cuando se foresta con árboles, que en general son las especies que el hombre considera de interés económico. Pudiendo hablarse de Silvopastoriles cuando se asocian árboles y pastizales para el ganado.
  • cerealeros: cuando lo que se produce son cereales, maíz, sorgo, maní, soja, girasol, algodón, trigo, cebada, colza, centeno, mijo, alpiste, etc.
La Agroecología se sirve de los agroeciosistemas como unidad de análisis o espacio de observación. Para esta ciencia, se trata de una construcción social, producto de la coevolución de los seres humanos con la naturaleza, es decir, reflejo de relaciones socioecológicas, por lo que su definición no se ajusta exclusivamente a procesos de índole biológico, sino también considera los aspectos económicos y sociales.

NICHO ECOLOGICO

 En ecología, un nicho es un término que describe la posición relacional de una especie o población en un ecosistema. En otras palabras, cuando hablamos de nicho ecológico, nos referimos a la «ocupación» o a la función que desempeña cierto individuo dentro de una comunidad.Es el hábitat compartido por varias especies. Por ejemplo, el nicho ecológico de las ardillas es el de los animales que habitan en los árboles y se alimentan de frutos secos.
El concepto formal de nicho incluye a todos los factores bióticos, abióticos y antropicos con los cuales el organismo se relaciona. Es la posición relacional de una especie o población. Formalmente, el nicho ha sido descrito como un hipervolumen de n-dimensiones, donde cada dimensión corresponde a los factores antes descritos. De esta forma, el nicho involucra a todos los recursos presentes del ambiente, las adaptaciones del organismo a estudiar y cómo se relacionan estos dos (nivel de adaptación, eficiencia de consumo, etc.) El nicho ecológico permite que en un área determinada convivan muchas especies, herbívoras, carnívoras u omnívoras, habiéndose especializado cada una de ellas en una determinada planta o presa, sin ser competencia una de otras.
El nicho influye de varias maneras, por ejemplo: cómo una población responde a la abundancia de sus recursos y enemigos (por ejemplo, creciendo cuando abundan los recursos, y escasean los predadoresparásitos y patógenos) y cómo esa población afecta a esos mismos factores (por ejemplo, reduciendo la abundancia de recursos por la vía del consumo y contribuyendo al crecimiento de la población al caer presa de ellos).
Sin embargo, el uso de los recursos es mermado frente a la existencia de otras especies que los utilizan. De ahí que el nicho se relacione con el concepto de competencia interespecífica. Es decir, el uso de recursos por parte de una especie, interferirá con el nicho de otra especie que usa el mismo recurso, lo que lleva a que sus nichos individuales se solapen.

Los policultivos, pueden definirse como la producción de dos o más cultivos en la misma superficie durante el mismo año; es una forma de intensificar la producción agrícola mediante un uso más eficiente de los factores de crecimiento, del espacio y del tiempo, y esto se puede lograr, bien sea sembrando las especies consecutivamente o en asociación (Leihner, 1983). Son agroecosistemas con grados variables de complejidad en el arreglo de las especies que los campesinos han seleccionado con las diferentes ventajas que se pueden recibir de estas combinaciones de cultivos (Amador y Gliessman, 1989). En el orden agronómico, los policultivos reducen la posibilidad de que las plagas lleguen al cultivo donde producen daños, debido a que actúan como barreras físicas, además de que desorientan a los insectos por los cambios en el ambiente que producen el olor y color de las diferentes especies cultivadas. Por lo tanto, la velocidad de distribución y multiplicación de las plagas es menor que en condiciones de monocultivo.